El Evangelio de Dios es un llamado a la Salvación. Es un llamado a Creer en el Salvador y en Su obra perfecta en la Cruz para lograr la Vida Eterna. Es un llamado al arrepentimiento verdadero, ese que abandona absolutamente todos y cada uno de los pecados. El Evangelio es un llamado irresistible a los escogidos para perder la vida si fuere necesario. El Evangelio es un llamado para dejar de pertenecer a nosotros mismos para ahora pertenecer absolutamente al Señorío y propiedad de Aquel que murió y resucitó por nosotros, de Jesucristo.
“...entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo”
Romanos 1:6
¿Qué es lo que pasa cuando alguien muere? ¿Qué es lo que hay al otro lado? Conocer esa verdad es Inquietante, pues estaremos eternamente allí. El problema es que no son buenas las noticias, sino que muy malas y desastrosas. Al morir enfrentamos un Juicio delante de un Dios que es Santo y Justo. La balanza está inclinada contra nosotros. Somos culpables, merecemos ser condenados. ¿Existe alguna manera de escapar? Sí, sólo hay una manera: Cristo.
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