"Acuérdate de tu Creador en los días de tu Juventud,antes que lleguen los años en los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento" - Eclesiastés 12:1
Normalmente pensamos que este pasaje es para los que están lejos del Señor, pero la verdad es que es primero para los cristianos.
Si Dios te permite llegar a viejo, llegará el día en que el espíritu esté dispuesto, pero la carne sea débil. Puede que te encuentres sentado en una silla con una mantita encima para que no te de frío. Tu voz ya no es fuerte, tus manos ya nos son tan fuertes, puede que tiemblen ahora...y tu mente no puede articular una clara presentación del evangelio. Y te das cuenta que cualquier intento de comunicación es difícil. Piensas en la energía que tenías cuando eras joven y la agilidad mental que poseías en aquél momento. Entonces te susurras a ti mismo "¡Cómo malgaste mi juventud en cosas vanas! Debería haber servido a Dios cuando era capaz de moverme, pensar y hablar.
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